martes, 12 de junio de 2012

Lucero vespertino - Edgar Allan Poe:

Ocurrió una medianoche
 a mediados de verano;
 lucían pálidas estrellas
 tras el potente halo
 de una luna clara y fría 
que iluminaba las olas 
rodeada de planetas, 
esclavos de su señora. 
Detuve mi mirada
 en su sonrisa helada 
-demasiado helada para mí-;
 una nube le puso un velo
 de lanudo terciopelo 
y entonces me fijé en ti. 
Lucero orgulloso,
Vista de un lucero vespertino.
 remoto, glorioso, 
yo siempre tu brillo preferí;
 pues mi alma jalea 
la orgullosa tarea
 que cumples de la noche a la mañana, 
y admiro más, desde luego,
 tu lejanísimo fuego 
que esa otra luz, más fría, más cercana.

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